No tengo pensado ni cerrar ni borrar el blog, como han hecho algunos ;-P pero sí es cierto que al menos hasta julio, este blog va a quedar un poco al margen de actualizaciones, vaya, salvo que suceda algún bombazo x'D
Nos leemos! ;-)
Un grupo de docentes de la deteriorada y en vías de privatización, educación pública madrileña, han puesto en marcha una interesante iniciativa, con la que piden a la iglesia que les cedan parte del tiempo de las misas para culturizar a los feligreses. No creo que la iglesia trague, su principal cepa de adeptos la tienen gracias a la ignorancia, pero por intentarlo que no quede.
Os dejo el comunicado de esta innovadora iniciativa:
¡Matemáticas en misa ya!
Somos un grupo de docentes de todos los niveles educativos que estamos muy preocupados por el bajo nivel cultural en nuestra sociedad, los altos índices de fracaso escolar y la proliferación de telebasura.
Para salir de esta situación queremos traspasar los muros de las escuelas, los institutos y las universidades, llevando la cultura y la educación a ámbitos en los que hasta la fecha hemos estado ausentes, en los que nuestra dejadez ha privado a muchos ciudadanos del derecho universal a la cultura.
Como primer paso, queremos llegar a un acuerdo con las autoridades eclesiásticas para que nos cedan un diez por ciento del tiempo de las misas con el fin de que profesores especialistas en las distintas disciplinas puedan llegar más fácilmente a los creyentes mediante breves intervenciones didácticas.
Estamos estudiando cuál sería el momento idóneo para insertar en las misas contenidos científicos y culturales, tal vez inmediatamente después de la consagración o justo antes del padre nuestro.
Está claro que algunos feligreses podrían, con razón, objetar que ellos no tienen porqué aumentar sus conocimientos ni su cultura, ya que acuden a misa con el sólo fin de orar y escuchar la palabra de Dios.
Para solucionar este problema, y aunque pudiera parecer inconstitucional, a la entrada a la iglesia les haríamos rellenar un formulario para que manifestaran su preferencia por la religión o la cultura.
Una vez identificadas estas personas, podrían abandonar en el momento adecuado la nave principal de la iglesia y reunirse en las capillas laterales, la cripta o el salón parroquial. Con el fin de evitar agravios, estas personas podrían recibir durante ese rato charlas de carácter no cultural ni educativo pero muy relacionadas con los contenidos que se estén impartiendo en ese momento al resto de los fieles desde el altar.
Por ejemplo, los feligreses que no quieran repasar la tabla periódica, estudiarán los efectos perniciosos de los colorantes alimentarios, los que no quieran hacer ejercicios de educación física podrán ver un documental sobre la obesidad, y los que no quieran repasar los verbos irregulares ingleses podrían estudiar estadísticas sobre la importancia de hablar idiomas en el mundo moderno.
Los obispos nos han adelantado que no habría problema en computar el tiempo de cualquiera de estas actividades como tiempo equiparable al dedicado a escuchar la palabra de Dios, a la oración, a la contemplación, la penitencia o a la caridad y en ningún caso podrá discriminarse el acceso a la salvación eterna a los fieles en razón de sus preferencias religiosas o educativas.
Tampoco han puesto la más mínima objeción a la aparente contradicción derivada de que el contenido de las misas esté basado en la fe y las creencias, en contraste con la naturaleza científica y académica de los contenidos que habitualmente impartimos en las aulas.
En un primer momento, las clases se impartirían sólo durante las misas obligatorias de los domingos y fiestas de guardar, para más adelante extenderse a otros actos religiosos de asistencia no obligatoria como bautizos, bodas, comuniones, funerales, ejercicios espirituales, ordenaciones sacerdotales e incluso ceremonias de canonización o beatificación.
Pero, ¿de dónde saldría el dinero para pagar al profesorado que trabaje los domingos?. Sin duda alguna de los donativos que los fieles depositan en los cepillos, del porcentaje de impuestos destinados al sostenimiento de la Iglesia Católica o, en general, de los presupuestos de la Iglesia.
Para garantizar la calidad de las enseñanzas impartidas, nuestra asociación gestionaría directamente el dinero aportado por la Iglesia y con él contrataría a profesores de sólida formación pedagógica y científica que se encargarían de impartir las clases durante las misas.
Naturalmente, dado el carácter eminentemente laico de las clases, *no dudaríamos en despedir fulminantemente a aquellos profesores que no mantuvieran una coherencia laica entre su vida profesional y personal* haciendo cosas como casarse por la iglesia, acudir a misa semanalmente o participar en cualquier tipo de actos religiosos.
Finalmente, llevaremos nuestras negociaciones hasta el mismo Vaticano, con cuyas autoridades firmaríamos un concordato que garantizara la continuidad de nuestra noble tarea docente en las iglesias durante los años venideros.

Deseo que se exija el cese inmediato del director general de la Policía Autonómica, Rafael Olmos, y de los responsables de la Brigada Móvil de los Mossos d’Esquadra tras las agresiones deliberadas a los profesionales que cubrían las cargas policiales. Los mossos distinguieron perfectamente entre quienes se manifestaban y quienes ejercían su profesión, ya que algunos reporteros gráficos lucían visiblemente el brazalete de identificación. Aún así, les golpearon contundentemente en las piernas y en el pecho para que no pudiesen tomar imágenes, vulnerando, una vez más, el derecho a la información. También lamento profundamente que un niño de 10 años, que paseaba junto a su familia, recibiese, a golpes de porra, la ira incontrolada de una Policía autonómica que nos hace cuestionar su labor y profesionalidad.JOSEP GARCÍA BLANCO MANLLEU (BARCELONA)
No es la única carta que he leído con protestas porque la Policía les atizaba… ¡a los periodistas! Ah, y a un niño también. Ganas dan de preguntar: ¿es que, mientras le aticen “sólo” a los estudiantes, no hay problema? Claro, hombre, la barbarie policial y la represión a hostia limpia de una protesta legítima son lo más natural, cómo no: el derecho a protestar se merece un porrazo, lo que es sagrado es el derecho a la información. El tal Olmos, como un prestidigitador, ha dicho que asume la responsabilidad, pero que, de dimitir, ¡naranjas! También muy lógico, claro.
También cuestiono yo, por otro lado, “la labor y profesionalidad” de muchos periodistas. “La protesta contra Bolonia degenera en violencia” han titulado en varios medios. Cuando en la prensa había algo menos de docilidad al poder y mucha más vergüenza, el titular indudable hubiera sido: “La carga policial degenera en violencia”. Porque sin duda la violencia la ha causado la Policía (y su responsable, el señor Olmos), no los estudiantes.
Va a haber que acostumbrarse a esta nueva lógica: pegar a estudiantes está fenomenal (si no hay periodistas y/o niños, como escribiría alguno); asumir la responsabilidad, ¡qué tendrá que ver con dimitir!; y la brutalidad policial es culpa de las víctimas. Es la lógica de Bolonia y, como dicen los del PSOE, el que esté contra Bolonia es que es un ignorante.